Bendita guardería

O, más bien, bendito centro de educación infantil, que la palabra guardería no les gusta demasiado (lo cual es bastante comprensible, si tenemos en cuenta que no están guardando niños, sino que se están ocupando de una parte de su educación y desarrollo precoz).

En todo caso, bendito lugar en el que dejo a mi peque durante 4 horas al día y que me ha devuelto parte de mi libertad y de mi vida. ¿Soy una mala madre? No lo creo. De hecho, creo que ahora soy mejor madre.

A pesar de que le inscribí en la guardería al día siguiente de nacer (porque se terminaba el plazo) pero lo hice deseando que no lo cogieran. A pesar de que fui a la primera reunión con lágrimas en los ojos y el primer día llegué casi temblando, hoy puedo decir que soy la mujer más feliz del mundo. Ya si el peque durmiera unas cuantas horitas seguidas de noche sería perfecto, pero en la vida no se puede tener todo y con lo que tengo me es más que suficiente.

No sé si estas horas de paz en las que puedo trabajar, lavarme el pelo sin apuros, escribir este post sentada en mi despacho (y no incómoda en la cama con el bebé dormido en mis brazos) denotan que soy egoísta, o que soy menos paciente de lo que pensaba.

Yo, que me vanagloriaba de haber cuidado a un bebé durante 10 horas al día ¡10! durante meses, y me creía que cuidar de un bebé ajeno es comparable a cuidar del propio (con las preocupaciones que esto conlleva: ¿será demasiado líquida esta caca? Me parece que no le gusta la fruta. ¿Será bueno seguir durmiéndole en la teta? etc., etc., etc.) y que 10 horas es lo mismo que 24, me doy cuenta ahora de que era una pobre infeliz, una bendita ignorante.

El otro día una amiga se quejaba por wasap de que estaba muy cansada y yo le respondía que yo también lo estoy, de manera casi permanente. Ella me decía: “ya, pero yo me levanto a las 7 y no paro en todo el día…” Y yo le respondía: “ya, pero yo me levanto a las 8, y no paro en todo el día, y además hace meses que no duermo más de tres horas seguidas…”. En fin, que esto no es una competición, pero me he dado cuenta, he llegado a comprender, lo que significa estar cansada. O, más bien, lo que significa estar cansada y saber que tu descanso va a depender de las necesidades de ese pequeño ser al que quieres con locura pero, que de vez en cuando, hace que te plantees si realmente merece la pena.

Y, sí, para mí realmente merece la pena. Pero con un pase. Mi idea de crianza es educar y cuidar de mi hijo, no encasquetárselo a sus abuelos por obligación (excepto en casos de pura necesidad), hacerle partícipe de nuestra vida (viajes, bodas, comidas familiares, etc.) y adaptarnos a sus ritmos (a las 21:00 en la cama porque sin mí todavía no se duerme, etc.). Pero me he dado cuenta de que necesito unas horas para mí. Y que conste que para mí no significa sentarme al sofá a tocarme los pies (igual algún día). Para mí significa trabajar sentada en mi oficina, picar a media mañana algo si me entra el hambre, poner un poco la radio, etc.

Las horas que mi marido se pasa fuera de casa trabajando, significan volver a su vida anterior. Vale, llega a casa cansado. Pero es una desconexión física y psicológica del pequeño, es mantener relaciones con personas adultas, es conversar, es respirar… Y no, no es ni remotamente tan cansado como cuidar del niño durante todo el día.

Es que hoy leí un post en el que una madre hablaba de su decisión de haber dejado el trabajo para dedicarse 100% a su hijo y vi que en algunos comentarios se la criticaba: “yo trabajo fuera así que hago lo mismo que tú, más trabajar fuera”. Y no. No querida. Tú trabajas fuera y cuando llegas a casa cuidas de tus hijos y de tu casa. Tú no puedes multiplicarte, ni dividirte por la mitad, luego tú no puedes hacer lo mismo que esa mujer. Mi marido, cuyo trabajo es extremadamente físico y además tiene una gran presión mental puesto que es el dueño de su empresa y siempre hay problemas, dice literalmente que me admira por dedicarme al niño todo el día. Dice que él no podría. Dice que es mucho más cansado cuidar del bebé que trabajar. Y eso lo dice él, que es un hombre. ¿Por qué las mujeres no podemos verlo? Una vez más, sororidad. Que luego habrá de todo, evidentemente. Habrá quien odie su trabajo y desee con todas sus fuerzas llegar a casa a abrazar a sus hijos, y habrá quien ame su trabajo y sus hijos le supongan una carga, y luego también habrá miles de grises entre el blanco y el negro.

Bueno, creo que estoy divagando (vaya, hacía meses que no tenía tiempo para divagar) y me desviando un poco del tema. Como punto final diré que las mujeres (y los hombres) que se dedican 100% a sus hijos tienen toda mi admiración y más.

Y ahora al grano: la guardería.

Escogí este centro de educación infantil por varias razones:

  • Es público, y por tanto muy barato.
  • Me queda al lado de casa.
  • Tiene fama de tener un estilo respetuoso con los peques.

De hecho, sólo inscribí al peque en este centro porque, si no entraba aquí, no lo iba a meter en ningún otro.

Desde el principio las educadoras me parecieron maravillosas: jóvenes, comprensivas, totalmente en mí línea de pensar, respetuosas con todo el mundo, etc.

El centro tiene jardín y sacan a los peques fuera a diario. También a los bebés. También en invierno.

Son muy poquitos bebés por profesora. Eso implica que tienen capacidad para atenderlos debidamente. No les dejan llorar. Tanto la alimentación como el sueño es a demanda. Coger en brazos está bien visto. Es incluso recomendable.

La adaptación ha sido perfecta: los primeros días hemos ido (casi) todos los papás para crear un entorno seguro y de confianza para los peques. Hemos estado allí jugando con ellos y para mí ha sido maravilloso ver como mi peque se aventuraba a jugar en medio de la colchoneta y a experimentar cosas por sí mismo. Después,  hemos ido saliendo del aula, primero 10 minutos, al día siguiente 15, y así sucesivamente y en función de cada peque. Al cabo de diez días el mío se quedó dos horitas, y ayer por primera vez ya estuvo sus (casi) cuatro horas.

Dado que entras al aula a dejar y a coger al peque, sin avisar y sin tocar ningún timbre, ves  lo que están haciendo de manera real, sin imposturas.

En resumen: yo le dejo contenta porque le veo feliz, sonriente, en un entorno seguro en el que le van a estimular con actividades y juegos fuera de mi alcance (hoy tenían una vendimia, por ejemplo) y yo invierto esas 4 horas en hacer cosas que me estimulan como mujer y como ser humano. Después aun nos quedan otras 20 para estar juntos, para darnos muchos mimos, para pasear y para reír. Para mí, ha sido la mejor decisión.

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2 respuestas a “Bendita guardería

  1. Para empezar nadie que no haya sido madre y cuidado de su bebe 24 horas al dia durante meses sabe lo que es el cansancio. Yo no lo sabia hasta ahora. Y eso que, sin querer dar envidia, mi bebe duerme bastante bien. Cada vez que mi pareja dice que esta cansado me da la risa, aunque el mismo reconoce que seguro que cuando vaya a currar estoy menos cansada. Yo tengo mis dudas, mentalmente quiza, fisicamente no lo se. Tengo una amiga con mellizos, no quiero ni imaginar…

    Y no sabes la envidia que me das. Ojala a mi me hubiera funcionado la guarderia pero como sabes fue un infierno y creo me ha dejado con cierto trauma y rechazo. Me llamaron de otra al lado de mi casa con mejor fama y que justo habia plaza pero les dije que no, que me guardaran plaza para el año que viene. Y me supondria un ahorro de muuuuuuuucho dinero al mes pero es superior a mi.

    4 horas al dia no son nada pero entiendo que supongan un cambio total para ti. Yo llevo una semana haciendo malabares y pensando como podre hacer para ir a la peluqueria. Pero la verdad….ahora lo estoy disfrutando. A pesar del agotamiento fisico y el cansancio mental no tengo ganas de volver a trabajar. SI tengo ganas de tener tiempo para mi, pero eso no lo conseguire volviendo a trabajar porque cuando no este con mi pequeño pues estare trabajando….

    En fin que me alegra leerte tan en paz.

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    1. Lo de los mellizos puff… Yo tengo primos gemelos y los primeros años fueron una locura, y eso que mi tía contaba con ayuda para las tareas domésticas y también para cuidarlos.
      Al final lo que hay que hacer es lo que mejor le vaya al núcleo familiar, y una mamá feliz y a gusto va a conseguir que su bebé también esté feliz y a gusto.
      Un abrazo!

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